Santiago del Estero. Cierre de campaña invernal
Relevamiento de mayo a diciembre
Superficie y producción
En la campaña 2025/26, la producción de trigo se ubicó en torno a las 433 mil toneladas, un volumen similar al registrado durante el ciclo previo, aun cuando el área sembrada fue la menor de la serie registrada. A nivel departamental, Moreno concentró el 30% del área, General Taboada el 20% y Alberdi el 13%. En conjunto, estos tres departamentos reunieron el 63% del área triguera provincial. En correspondencia con esta distribución, las mayores producciones se registraron en Alberdi y Moreno. Del total de la superficie implantada, alrededor de 500 hectáreas correspondieron a lotes bajo riego.
En garbanzo, la producción de esta campaña alcanzó las 24 mil toneladas, posicionándose como el segundo mayor volumen desde que se tiene registro, luego del máximo alcanzado en el ciclo previo. Los mayores volúmenes se obtuvieron en Moreno y Alberdi, con 12 y 7 mil toneladas cosechadas, respectivamente. En cuanto a la superficie implantada, el área sembrada fue menor tanto respecto de la campaña pasada como del promedio histórico. A nivel departamental, Moreno concentró el 45% del total provincial y Alberdi el 23%, por lo que ambos explicaron en conjunto más del 65% de la superficie sembrada con el cultivo.
Para la estimación del área sembrada mediante teledetección, se emplearon un total de 1.000 imágenes satelitales provistas por la NASA y la ESA, correspondientes al satélite Sentinel-2, adquiridas entre los meses de julio y octubre. Asimismo, se relevaron aproximadamente 1.000 puntos georreferenciados en campo para la validación de la información.
El procesamiento y análisis de los datos fueron realizados en su totalidad por el equipo técnico del Departamento de Información Agronómica de la BCCBA.

Fuente: Departamento de Información Agronómica – Bolsa de Cereales de Córdoba

Fuente: Departamento de Información Agronómica – Bolsa de Cereales de Córdoba
La superficie perdida representó alrededor del 8% del área sembrada en ambos cultivos. En trigo, la pérdida alcanzó unas 18 mil hectáreas, mientras que en garbanzo fue de aproximadamente 900 hectáreas, constituyendo en este último cultivo el menor registro de los últimos cuatro años. Las principales causas de pérdida fueron la sequía y el granizo.
Además, en trigo, unas 19 mil hectáreas fueron destinadas a cobertura, equivalentes al 8% del área total. Esta superficie marcó el menor nivel de las últimas cuatro campañas.
Rendimiento
En trigo, el rendimiento ponderado provincial se ubicó en 20,6 qq/ha, levemente por debajo del registrado en la campaña pasada, aunque superior al promedio histórico. Los mayores rindes se observaron en los departamentos Mitre y Rivadavia, con valores cercanos a los 28 qq/ha. En contraste, los menores promedios se concentraron en el noroeste provincial, principalmente en Jiménez, Río Hondo y Banda, donde los rindes se ubicaron en torno a los 7-8 qq/ha.
En garbanzo, el rendimiento promedio provincial fue de 19 qq/ha, superando ampliamente el valor registrado en la campaña previa y ubicándose también por encima del promedio histórico. El mayor rinde se relevó en el departamento Guasayán, bajo condiciones de riego. En secano, se destacaron los departamentos Alberdi y Copo, en el noreste provincial, con valores de 22 qq/ha, seguidos por Moreno, con 20 qq/ha. Como se observa en el mapa, los menores rendimientos se concentraron hacia el noroeste provincial, en los departamentos Río Hondo, Pellegrini y Jiménez, con promedios cercanos a los 8 qq/ha. 
Fuente: Departamento de Información Agronómica – Bolsa de Cereales de Córdoba

ACCESO A TABLERO DE ESTADÍSTICAS DE CULTIVOS POR CAMPAÑA – BCCBA
LINK: https://www.bccba.org.ar/estadisticas-de-cultivos/
Motivos de siembra
En ambos cultivos, el pronóstico climático fue el principal factor considerado al momento de definir la siembra, seguido por aspectos vinculados al precio y la rentabilidad esperada. Si bien hasta abril los acumulados de precipitaciones se mantenían por debajo del promedio histórico en la provincia, las lluvias registradas durante mayo y junio, coincidiendo con el período de siembra, favorecieron el desarrollo inicial de los cultivos.
En trigo, la rentabilidad proyectada también condicionó la decisión de siembra. Según los márgenes agrícolas publicados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca para la región NEA Oeste, que incluye a Santiago del Estero, el cultivo presentaba resultados económicos ajustados e incluso negativos, especialmente bajo esquemas arrendados. A esto se sumó la incidencia de los costos de comercialización, y transporte hacia el nodo portuario, lo que pudo haber favorecido planteos de menor inversión.
En el caso del garbanzo, la decisión de siembra respondió a una combinación equilibrada entre las expectativas climáticas y el atractivo económico del cultivo.

Ciclo del cultivo
Entre mayo y junio avanzó la siembra de trigo y garbanzo en Santiago del Estero. Durante este período, la disponibilidad de agua útil en el perfil presentó una marcada variabilidad espacial, con mejores reservas hacia el este y noreste de la provincia y condiciones más ajustadas en sectores del oeste y sudoeste. Hacia finales de junio, ambos cultivos ya transitaban sus primeras etapas vegetativas. Durante julio, las precipitaciones se ubicaron por encima de los valores históricos en toda la provincia; sin embargo, las heladas registradas a comienzos del mes y la menor disponibilidad hídrica de algunos sectores condicionaron el estado general de los cultivos.
Durante agosto y septiembre, si bien las precipitaciones continuaron siendo superiores a los valores normales en gran parte de la provincia, las reservas de agua útil en el perfil disminuyeron progresivamente, particularmente en sectores del centro y oeste. En este contexto, el trigo logró aprovechar las lluvias durante su período crítico, mientras que el garbanzo atravesó una etapa determinante para la definición del rendimiento con una disponibilidad hídrica más restrictiva, lo que se reflejó en un deterioro más marcado de su condición.
Finalmente, hacia octubre, con el avance de la cosecha, estas diferencias se reflejaron en los resultados productivos. En garbanzo, los menores rendimientos se concentraron principalmente en el noroeste provincial, donde las condiciones hídricas fueron más restrictivas, mientras que, en otras zonas productivas, particularmente hacia el noreste, se obtuvieron buenos resultados. De esta manera, pese a la heterogeneidad observada durante el ciclo, el rendimiento promedio provincial se ubicó por encima del promedio histórico.

Sanidad
Desde el punto de vista sanitario, el trigo presentó una baja presión de plagas durante la campaña. Al inicio del período crítico se registró presencia leve de pulgón verde (Myzus persicae), trips (Haplothrips tritici) y arañuela, situación que se mantuvo sin cambios relevantes durante septiembre. Hacia octubre, con la cosecha ya iniciada, solo continuaron reportándose bajos niveles de pulgón verde y trips.
En cuanto a enfermedades, inicialmente se observó baja incidencia de roya anaranjada (Puccinia triticina) y roya amarilla (Puccinia striiformis). Luego, durante septiembre, también se reportó mancha amarilla (Drechslera tritici-repentis), aunque en todos los casos la incidencia se mantuvo baja y sin variaciones significativas hasta el cierre del ciclo.
En garbanzo, la situación sanitaria fue favorable durante gran parte de la campaña. El principal reporte correspondió a una presencia moderada de oruga bolillera (Helicoverpa spp.) durante septiembre, cuando el cultivo atravesaba su período crítico. Posteriormente, hacia octubre, la incidencia de plagas y enfermedades fue baja, sin afecciones significativas que comprometieran el desarrollo del cultivo ni la calidad del grano.
Contexto climático
Según la información del satélite GPM, durante la primera parte de la campaña, las precipitaciones presentaron una distribución relativamente homogénea en gran parte de la provincia. En mayo se registraron acumulados superiores a los valores históricos en algunos departamentos, mientras que en junio las lluvias se ubicaron por encima de lo normal en la mayoría del territorio. En julio, las precipitaciones superaron el promedio histórico en todos los departamentos, con los mayores acumulados concentrados en el sector sudoeste provincial, contribuyendo parcialmente a la reposición de las reservas hídricas durante las primeras etapas del ciclo.
Hacia la segunda parte de la campaña, las precipitaciones se mantuvieron por encima de los valores normales en gran parte de la provincia. Entre agosto y septiembre, los mayores acumulados se concentraron en el sector sudoeste, mientras que en octubre las lluvias se generalizaron a casi todo el territorio provincial, con registros particularmente elevados en la zona centro-oeste. Sin embargo, para ese momento la cosecha ya se encontraba en marcha, por lo que el impacto de estas precipitaciones sobre los resultados productivos fue limitado.

Las reservas de agua útil en el perfil mostraron una tendencia decreciente a lo largo de la campaña. Si bien las precipitaciones registradas fueron, en términos generales, superiores a los valores históricos en varios períodos, la humedad almacenada en el suelo se redujo progresivamente en amplios sectores de la provincia. Hacia septiembre predominaban condiciones más restrictivas, particularmente en las áreas centro y oeste, reflejando una reposición parcial de las reservas frente a la demanda hídrica de los cultivos.

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