Santiago del Estero. El girasol marcó un récord en la campaña 2025/26
Relevamiento del 6 al 12 de abril
Con una nueva estimación productiva y el inicio de la cosecha en sorgo, se ajustan las proyecciones de la campaña estival en Santiago del Estero. Las condiciones ambientales del período impactaron en los rindes de maíz, soja y maní, mientras que el sorgo mejora su desempeño y el girasol consolida una producción récord.

A principios de abril, la cosecha del sorgo iniciaba a buen ritmo, alcanzando un avance del 24%. Por el contrario, las labores en maíz, soja y maní aún no habían comenzado de manera generalizada.
En términos de rindes, respecto de la estimación previa de marzo, el maíz registra una caída cercana a 2 qq/ha, mientras que en soja también se observa un leve ajuste a la baja asociado a condiciones adversas durante el período de llenado. El maní, por su parte, muestra una caída más marcada, del orden de los 10 qq/ha, vinculada principalmente a problemas sanitarios. En contraste, el sorgo evidencia una mejora de 4 qq/ha. Las proyecciones generales indican resultados dispares según cada cultivo. La soja y el maíz se ubicarían por encima tanto de los valores de la campaña 2024/25 como de sus respectivos promedios históricos, con la oleaginosa marcando un récord de producción en la serie. En sorgo, si bien se registraría una mejora interanual en los rindes, la producción no alcanzaría su promedio histórico. El maní, por su parte, presenta un panorama mixto: los rindes mostrarían un retroceso respecto a la campaña anterior, mientras que la producción, aunque inferior a la previa, se mantendría por encima del promedio histórico.
Se destaca que una proporción de los lotes fue destinada a forraje, alcanzando aproximadamente el 6% en maíz y el 25% en sorgo, lo que condiciona el volumen final a cosecha. Asimismo, se registran pérdidas de superficie asociadas a anegamiento, plagas y enfermedades, aunque estas mermas se mantienen en niveles reducidos.
En el caso del girasol, si bien la cosecha finalizó en marzo, una actualización histórica de la superficie sembrada en Santiago del Estero posiciona a esta campaña como la de mayor área registrada, cuadruplicando tanto a la campaña previa como al promedio histórico. A pesar de que los rindes se ubicaron por debajo del ciclo anterior, la producción alcanzó un máximo histórico impulsado por la fuerte expansión del área.

En cuanto al estado general, respecto de marzo se observó un aumento en la proporción de lotes en condición regular y mala en todos los cultivos aún en pie. En términos generales, esta evolución se vinculó a la ocurrencia de excesos hídricos y anegamientos, así como a períodos de déficit hídrico y elevadas temperaturas, según la zona analizada.

Al momento del relevamiento, los cultivos aún en pie transitaban etapas fenológicas clave. En soja, aunque más de la mitad de la superficie ya había iniciado la maduración, una proporción importante permanecía en período crítico. En maíz y sorgo predominaba el llenado de granos, con una pequeña superficie de sorgo comenzando la madurez, mientras que en maní se encontraba en semilla completa.
En este contexto, la disponibilidad hídrica continuó siendo determinante para la evolución de los cultivos.
Respecto del estado sanitario, en soja se registró presencia de chinches y orugas defoliadoras con baja incidencia. Asimismo, se observó picudo negro (Rhyssomatus subtilis) con incidencia moderada. Se detectó la presencia de mildiu (Peronospora manshurica) y, por otro lado, enfermedades de fin de ciclo, entre las que se relevaron tizón de la hoja y mancha púrpura (Cercospora kikuchii), así como mancha marrón (Septoria glycines). En términos generales, estas afecciones no generaron un impacto significativo sobre el cultivo.
En sorgo, se registró presencia de cogollero (Spodoptera frugiperda), mientras que el pulgón amarillo (Melanaphis sacchari) se mantuvo en niveles bajos. En maní, en tanto, se relevó viruela (Nothopassalora personata) con incidencia media.
En maíz, se registraron daños de moderada intensidad ocasionados por cogollero e isoca de la espiga (Helicoverpa zea), los cuales, en conjunto con la presión de chicharrita, continúan condicionando el estado sanitario del cultivo.
En el informe N° 39 de la Red Nacional de Monitoreo se destacó la presencia de chicharrita (Dalbulus maidis), las mayores abundancias se concentraron en las regiones endémicas del NOA y NEA, junto con el centro-norte del país, lo que refuerza la necesidad de mantener un monitoreo permanente ante el riesgo asociado al complejo de achaparramiento del maíz.

Contexto climático
Según datos del satélite GPM, las precipitaciones acumuladas en marzo superaron el promedio histórico en toda la provincia, con un gradiente decreciente hacia el noreste. En este escenario, la ocurrencia de nuevas lluvias será determinante para sostener la condición de los cultivos que aún transitaban su periodo crítico, particularmente en aquellos sectores con menor recarga hídrica relativa. No obstante, resulta fundamental que los milímetros no sean excesivos, a fin de no interferir con el secado de los granos ni afectar la calidad comercial de los lotes que estaban entrando a la madurez, o cosechándose.

Según el pronóstico trimestral del SMN para abril-mayo-junio, en Santiago del Estero se prevé una mayor probabilidad de ocurrencia de precipitaciones superiores a lo normal y temperaturas por encima de los valores habituales en todo el territorio provincial.

La campaña en imágenes

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