Informe N 830 – Santiago del Estero – Marzo – Estivales

INFORME AGRONÓMICO

Santiago del Estero. Las lluvias de marzo sostienen la primera estimación de producción estival

Relevamiento del 2 al 8 de marzo

Las lluvias de comienzos de marzo mejoraron el panorama de los cultivos estivales y sostuvieron expectativas favorables para la campaña. La primera estimación productiva proyecta un escenario de buenos rindes, con resultados especialmente destacados en soja y maíz. En girasol, con la cosecha ya finalizada, la campaña concluyó con un volumen de producción récord, según los registros de la BCCBA.

A comienzos de marzo se llevó a cabo la primera estimación productiva de los cultivos estivales, en un contexto marcado por la mejora en la disponibilidad hídrica tras las lluvias registradas al inicio del mes. Según los reportes de colaboradores DIA, estas precipitaciones llegaron en un momento clave, cuando comenzaban a observarse señales de restricción hídrica, y permitieron sostener las expectativas para la campaña.

El análisis de rindes muestra que soja, maíz y maní se ubicarían por encima de los valores de 2024/25 y de sus promedios históricos, mientras que en sorgo también se observa una mejora interanual, aunque con resultados más próximos a su media histórica.

En producción, las proyecciones iniciales muestran una mejora marcada en soja y, especialmente, en maíz, con volúmenes que superarían tanto a la campaña previa como a sus promedios históricos. Por el contrario, en maní y sorgo la reducción del área sembrada se traduciría en producciones inferiores a lo obtenido en la campaña previa. En girasol, con la cosecha finalizada, el aumento del área implantada permitió alcanzar el mayor volumen producido dentro de la serie relevada por la BCCBA, aun en un contexto climático poco favorable para el desarrollo del cultivo.

El resultado final se definió en un escenario exigente, atravesado por restricciones hídricas y temperaturas elevadas durante buena parte del ciclo. Estas condiciones limitaron el crecimiento de las plantas y redujeron su capacidad de generar estructura, especialmente por la menor expresión del área foliar, un componente central en la definición del rendimiento. En este marco, también se estimó que un 4% de la superficie implantada no llegó a cosecha, principalmente como consecuencia de la sequía.

En cuanto al estado general, soja, maíz y sorgo presentaron leves signos de estrés hídrico por falta de agua y estrés térmico moderado por elevadas temperaturas al momento del relevamiento, principalmente en zonas del sudeste, donde se dieron los menores acumulados en el mes de febrero. En Los Juríes se registró estrés por exceso hídrico leve en todos los cultivos. En maní, además, se informaron en El Colorado cuadros de estrés hídrico leve por falta de agua y por temperaturas elevadas.

En este contexto, respecto de febrero se registró un leve incremento en la proporción de lotes en condición regular y mala en los cultivos aún en pie.

Al momento del relevamiento, los cultivos aún en pie atravesaban etapas fenológicas clave para la definición del rendimiento. En maíz y maní, la mayor parte de la superficie se encontraba en período crítico, una fase de alta sensibilidad frente a la disponibilidad hídrica y las temperaturas elevadas. En soja, en cambio, una proporción importante del área aún no había ingresado plenamente en esta etapa, aunque en los lotes más avanzados ya se iniciaba la formación de granos. En sorgo, gran parte de los lotes transitaba estadios avanzados, con buena parte del rendimiento ya determinado. En este contexto, las lluvias de comienzos de marzo resultaron oportunas para sostener la evolución de los cultivos.

Respecto de plagas y enfermedades, en soja se registró presencia de chinches con incidencia baja. Además, se observó oruga medidora (Rachiplusia nu) y picudo negro (Rhyssomatus subtilis) con incidencia moderada. En cuanto a enfermedades de fin de ciclo, se registró tizón de la hoja y mancha púrpura (Cercospora kikuchii) y mancha marrón (Septoria glycines).

En maíz, se destacó la presencia de chicharrita (Dalbulus maidis) con baja incidencia. No obstante, se recomienda no descuidar el monitoreo, ya que, según el Informe N.° 37 de la Red Nacional de Monitoreo, la presencia del vector del complejo del achaparramiento del maíz viene en aumento en el sudeste de la provincia en los últimos relevamientos. Asimismo, se registraron daños moderados ocasionados por cogollero (Spodoptera frugiperda).

En sorgo, también se registró presencia de cogollero, mientras que el pulgón amarillo (Melanaphis sacchari) se mantuvo en niveles bajos.

Contexto climático

Según la información del satélite GPM, las precipitaciones acumuladas en febrero presentaron una marcada variabilidad territorial en Santiago del Estero. Los mayores registros se observaron en el centro-oeste y noroeste provincial, con valores superiores al promedio histórico en varios departamentos, mientras que en el resto de la provincia la oferta hídrica fue más dispar. En este contexto, la ocurrencia de nuevas lluvias será determinante para sostener la condición de los cultivos en pie durante su período crítico.

Según el nuevo pronóstico trimestral del SMN para los meses de marzo, abril y mayo se esperan lluvias cercanas a los promedios en la zona centro norte y temperaturas por encima de lo normal en todo el territorio provincial.

La campaña en imágenes

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