INFORME AGRONÓMICO|
Córdoba. Buenos números para soja y maíz y fortalecimiento del perfil hídrico del suelo
Relevamiento del 6 al 12 de abril
Con la cosecha de girasol en su etapa final, cerrando con más de medio millón de toneladas de producción estimada, la campaña proyecta rindes superiores a la media histórica para los principales granos. Si bien el panorama es heterogéneo para el maní y el sorgo, las abundantes lluvias de marzo han logrado recomponer las reservas de humedad en el perfil, mejorando el estado general de los cultivos y sentando bases favorables para la próxima campaña invernal.

Tras la actualización de los registros a la segunda semana de abril, las perspectivas para la soja y el maíz son altamente positivas, previéndose que tanto sus rendimientos como su producción final superen los promedios históricos. En el caso del girasol, si bien el rinde se mantiene en línea con la media histórica, la producción —en sintonía con relevamientos previos— se ubicaría muy por encima del promedio provincial.
Por el contrario, el panorama es más ajustado para el maní y el sorgo: aunque sus rendimientos no se alejan demasiado de lo habitual, las producciones esperadas para ambos cultivos se perfilan como las más bajas desde la campaña 2022/23, ciclo que estuvo marcado por una severa sequía.
Respecto al avance de las tareas de cosecha, la recolección del girasol se encontraba prácticamente finalizada. En cuanto al maíz, progresaba a un ritmo superior al esperado para la época, posicionándose como el cultivo más adelantado de la campaña. Por otro lado, la soja y el sorgo presentaban un progreso incipiente, mientras que para el maní apenas se había comenzado con las tareas de arrancado, sin iniciar todavía la cosecha propiamente dicha. Este dinamismo en la trilla refleja una campaña que, a pesar de sus disparidades, avanza a paso firme levemente condicionado por las lluvias.
La fenología de todos los cultivos estaba cercana a la madurez, habiendo superado los períodos críticos, a excepción de una pequeña proporción de la superficie de soja, con los rindes potenciales ya definidos.


Con las lluvias de las últimas semanas, el estado general de los cultivos continuó mejorando. Se mencionaron algunos problemas por exceso de humedad en lotes próximos a cosecharse, principalmente en soja, llegando a comprometer el avance de la labor, además de la calidad y el rinde por vainas abiertas, granos verdes o manchados y proliferación de enfermedades.

Respecto al panorama sanitario, en la soja predominaban las enfermedades de fin de ciclo y la presencia del complejo de chinches con incidencia variable, sin que se registraran otras plagas de importancia dado su avanzado estado fenológico. El maíz, por su parte, se vio afectado por la presencia de mancha blanca (Phaeosphaeria maydis y Pantoea ananatis) que oscilaba entre niveles medios y altos, sumado a la mención de elevada presencia de chicharrita (Dalbulus maidis) en los lotes. En cuanto al maní, el reporte indicó una incidencia media de viruela tardía (Nothopassalora personata) y esclerotinia o tizón (Sclerotinia minor y S. sclerotiorum). Finalmente, el sorgo ha estado marcado a lo largo de su ciclo por la presión del pulgón amarillo (Melanaphis sacchari), sin plagas de importancia actuales.
En definitiva, la campaña actual transitaba su etapa final en un escenario con algunos contrastes. Mientras que el volumen de producción de soja y maíz prometen superar los registros históricos, los cultivos regionales como el maní y el sorgo tendrían su producción más baja de los últimos tres ciclos. El éxito del cierre de esta campaña dependerá de la estabilidad climática en las próximas semanas, necesaria para capitalizar los rendimientos definidos y avanzar con la cosecha.
Contexto climático
Según los datos de nuestra red de estaciones meteorológicas, las precipitaciones de marzo superaron los promedios históricos, consolidando una tendencia que ya se había manifestado el mes anterior. Este patrón ha permitido un incremento significativo en las reservas hídricas del suelo, configurando un escenario óptimo para el inicio de la campaña invernal 2026/27. Sin embargo, en el corto plazo, este excedente hídrico pudo haber condicionado la logística de campo, dificultando tanto las labores de cosecha como el proceso de secado del maní que ya se encontraba arrancado.



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