INFORME AGRONÓMICO |
La Pampa. Buen arranque de los cultivos estivales, con la mirada puesta en las próximas lluvias
Relevamiento del 22 al 28 de diciembre
Con la siembra prácticamente concluida y una mayor proporción de maíz de primera y soja temprana respecto de la campaña anterior, los cultivos estivales en La Pampa presentan en general un estado de bueno a muy bueno. No obstante, la escasez e irregularidad de las lluvias, sumadas a las altas temperaturas, comienzan a marcar diferencias entre cultivos y fechas de siembra. A medida que varios lotes ingresan a etapas reproductivas, la disponibilidad hídrica se consolida como el principal factor de riesgo para sostener el desempeño productivo en las próximas semanas.


La siembra de cultivos estivales en La Pampa se encontraba prácticamente finalizada hacia fines de diciembre, en línea con los tiempos habituales para la región. Si bien las lluvias han sido escasas e irregulares, las precipitaciones registradas recientemente permitieron retomar y completar las labores pendientes. En este contexto, se prevé que la siembra de soja, maíz y sorgo concluya durante los primeros días de enero.


En esta oportunidad se relevó la distribución de las fechas de siembra de la campaña, observándose, en comparación con la campaña pasada, un aumento en la proporción de maíz de primera y soja temprana. Este mayor peso de la soja temprana podría haber estado asociado a las precipitaciones registradas en septiembre, muy superiores a los valores promedio, que permitieron generar buenas reservas de agua en el perfil y habilitar el inicio de la siembra en octubre. No obstante, esta condición no se sostuvo en los meses siguientes, cuando las precipitaciones disminuyeron.


En términos generales, los cultivos presentan un estado de muy bueno a bueno en mayor proporción, levemente condicionado por la disponibilidad hídrica y las altas temperaturas registradas en las últimas semanas. El maíz logró una buena implantación y mostró una adecuada capacidad de recuperación del estrés hídrico sufrido durante el mes pasado gracias a las lluvias recientes; no obstante, el maíz temprano evidenció episodios de estrés térmico y transita su período crítico, por lo que nuevas precipitaciones resultan clave para sostener su desempeño. En soja y maní, si bien el estado general es favorable, también se advierte la necesidad de lluvias en el corto plazo para afrontar las etapas reproductivas. El sorgo, tanto granífero como forrajero, aparece como el cultivo más comprometido por la falta de agua. En contraste, el girasol se destaca como el cultivo de mejor comportamiento, manteniéndose en buen estado sanitario y productivo a pesar del estrés hídrico, especialmente en los lotes de fecha tardía.
Actualmente, el maíz temprano, el girasol y el maní se encuentran mayormente en etapas reproductivas, mientras que el maíz tardío, la soja y el sorgo continúan en estadios vegetativos, lo que aún les otorga cierta capacidad de tolerar el estrés ambiental. Sin embargo, de no registrarse nuevas precipitaciones en los próximos días, la persistencia de altas temperaturas podría comprometer el buen estado general de los cultivos.



El estado sanitario de los cultivos es bueno en general, sin presencia significativa de plagas ni enfermedades hasta el momento. No obstante, las condiciones climáticas actuales resultan favorables para la proliferación de arañuela, por lo que se recomienda extremar los monitoreos en soja y maní, ya que se trata de una plaga de aparición focalizada, difícil de detectar en sus estadios iniciales. Asimismo, el ambiente cálido y seco favorece la reproducción partenogenética (sin machos) de los pulgones, acelerando su crecimiento poblacional. En este contexto, el seguimiento sanitario frecuente y temprano será clave para anticipar posibles intervenciones y evitar impactos productivos.
Contexto climático
Durante los últimos tres meses, período en el que se desarrolló la siembra de cultivos estivales, las precipitaciones se ubicaron por debajo de los valores promedio, con la excepción de noviembre, cuando se registraron lluvias abundantes en los departamentos del sur que permitieron avanzar con las labores de implantación. Este déficit hídrico, combinado con temperaturas elevadas, redujo las reservas de agua en el suelo y puso de manifiesto la necesidad de nuevos aportes de humedad. Según el pronóstico trimestral del SMN, se esperan lluvias dentro de los valores normales para los primeros meses del año, mejorando las previsiones previas, mientras que las temperaturas se mantendrían por encima de lo normal, en línea con el comportamiento observado durante las últimas semanas de primavera y las primeras del verano.



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